7.6.04

Venus



El primer tránsito de Venus que se visualizará en 122 años este martes convertirá en astrónomos improvisados a aquellos que se sumen a las iniciativas europeas convocadas para medir y registrar, con los medios actuales, lo que trajo de cabeza a los pioneros del telescopio en el siglo XVII.

El viejo continente asistirá a un espectáculo en el cielo que no podrá verse, en todas sus fases, desde el hemisferio norte hasta pasados más de cien años.

Se trata del desplazamiento del cercano planeta Venus a través del hemisferio sur del Sol, que surcará, durante aproximadamente seis horas, como una gota de tinta negra con un movimiento prácticamente imperceptible.

El reducido tamaño aparente con el que se apreciará el tercer objeto más brillante del cielo en contraste con lo que ocurre en un eclipse total, donde la Luna, menor que Venus, cubre plenamente el disco de la estrella, se explica porque dicho planeta se encuentra unas 100 veces más lejos de la Tierra que su satélite.

El interés de la cita astronómica radica en que desde la Tierra sólo es posible contemplar el tránsito de los dos planetas más cercanos, Venus y Mercurio, siendo el primero, en esa ocasión, observable a simple vista por su tamaño, si bien sus tránsitos son más infrecuentes, del orden de 13 por milenio.

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